Notas sobre Inteligencia Emocional

La gran mayoría de los profesionales tienen muy interiorizada y desarrollada la importancia del coeficiente intelectual. Pero, ni aún siendo “el más listo de la clase”, el éxito está asegurado.

La clave es ser emocionalmente inteligente. Sin un desarrollo óptimo de las emociones, una persona puede tener una mente incisiva y analítica y ser fuente inagotable de ideas, pero nunca llegará a ser un gran líder de éxito.

Según Goleman, el coeficiente intelectual de una persona tan sólo explica el 10% de su éxito profesional, el 90% restante tiene su origen en las virtudes emocionales. La Inteligencia Emocional viene a ser una forma de ser más “listo”, ya que el modo de relacionarnos con uno mismo y con los demás influirá más decisivamente en nuestro éxito, que los propios conocimientos.

La teoría de Goleman se fundamenta en 5 pilares básicos:

1.  Autoconsciencia

2.  Autorregulación

3.  Motivación

4.  Empatía

5.  Habilidades sociales

Los tres primeros los podemos agrupar bajo el título de “Competencia personal” y los otros dos “pilares básicos” los podemos agrupar bajo el título de “Competencia social”

El marco de la competencia emocional

Competencia personal. Estas competencias determinan el modo en que nos relacionamos con nosotros mismos.

1.  Consciencia de uno mismo (Autoconsciencia) 

Ser consciente de nuestros propios estados internos, recursos e intuiciones.

a)Conciencia emocional: Reconocer las propias emociones y sus efectos (consciencia emocional)

b)Valoración adecuada de uno mismo: Conocer las propias fortalezas y debilidades y saber en todo momento lo que se puede hacer bien y en que conviene mejorar.

c)  Confianza en uno mismo: Seguridad en la valoración que hacemos sobre nosotros mismos y sobre nuestras capacidades.

2)  Autorregulación

Control de nuestros estados, impulsos y recursos internos

a)  Autocontrol: Capacidad de manejar adecuadamente las emociones y los impulsos conflictivos.

– El autocontrol es esencial, ya que sólo los que controlan sus sentimientos e impulsos son capaces de crear un ambiente de confianza y honestidad dentro de la organización.

            – Autocontrol no significa contener las emociones, sino controlar los sentimientos que nos impulsan a tomar decisiones de las que luego nos podemos arrepentir.

b)  Confiabilidad: Fidelidad al criterio de sinceridad e integridad.

c)  Integridad: Asumir la responsabilidad de nuestra actuación personal.

d)  Adaptabilidad: Flexibilidad para afrontar los cambios

e)  Innovación: Sentirse cómodo y abierto ante las nuevas ideas, enfoques e información.

3)  Motivación

Las tendencias emocionales que guían o facilitan el logro de nuestros objetivos.

a)     Motivación de logro: Esforzarse por mejorar o satisfacer un determinado criterio de excelencia.

            – Los empleados más valiosos son quienes se sienten motivados por el simple placer de conseguir los objetivos fijados.

      – Sólo las personas con motivación buscan retos creativos.

b)  Compromiso: Secundar los objetivos de un grupo u organización

c)  Iniciativa: Prontitud para actuar cuando se presenta la ocasión.

d)  Optimismo: Persistencia en la consecución de los objetivos a pesar de los obstáculos y los contratiempos.

Competencia social. Estas competencias determinan el modo en que nos relacionamos con los demás.

4)  Empatía

      Consciencia de los sentimientos, necesidades y preocupaciones ajenas.

a)  Comprensión de los demás: Es la capacidad de captar los sentimientos y los puntos de vista de otras personas e interesarnos activamente por las cosas que les preocupan.

b)  Orientación hacia el servicio: Anticiparse, reconocer y satisfacer las necesidades de los demás (clientes).

c)  Aprovechamiento de la diversidad: Aprovechar las oportunidades que nos brindan diferentes tipos de personas.

d)  Consciencia política: Capacidad de darse cuenta de las corrientes emocionales y de las relaciones de poder subyacentes en un grupo.

 

5)  Habilidades sociales

      Capacidad para inducir respuestas deseables en los demás

a)  Influencia: Utilizar tácticas de persuasión eficaces

b)  Comunicación: Emitir mensajes claros y convincentes

c)   Liderazgo: Inspirar confianza para dirigir grupos y personas

d)  Catalización del cambio: Iniciar o dirigir los cambios

e)  Resolución de conflictos: Capacidad de negociar y resolver conflictos

f)   Colaboración y cooperación: Ser capaces de trabajar con los demás en la consecución de una meta común

g)  Relaciones: El don de crear relaciones es vital para el éxito.

h)  Habilidades de equipo: Ser capaces de crear la sinergia grupal en la consecución de metas colectivas.

La piedra angular es el reconocimiento de las emociones, el respeto y el aprecio de lo que pueden representar para nosotros, nuestros propios sentimientos.

Algunos estudiosos sostienen que, más que en nuestras mentes, es en nuestras emociones donde se encuentran almacenados nuestros historiales. Las emociones invaden de forma permanente nuestra propia identidad.

La palabra emoción viene del latín y significa “lo que nos anima”. Esta energía es el trasmisor y, a la vez, el registro de todos los sentimientos, pensamientos y relaciones que entablamos.

Por tanto las emociones son corrientes de energía que orientan las conductas del ser humano y le afectan en sus relaciones con los demás. Por este motivo es importante que sean valoradas en el mundo empresarial.

El concepto Inteligencia Emocional supone un cambio importante en una sociedad en la que, hasta ahora, en las personas brillaba más su coeficiente intelectual y su curriculum que sus propias emociones.

Para liderar equipos con éxito, no basta con apreciar el historial académico del directivo en cuestión, hay que tener en cuenta como éste ha desarrollado sus competencias emocionales.

El concepto Inteligencia Emocional consiste en ser dueños de nuestras emociones y con su puesta en práctica se pretende conseguir líderes emocionalmente inteligentes, que motiven a sus equipos, mejoren el producto y aporten valor a la sociedad.

Dicho de otro modo, se pretende conseguir empresas más eficaces y rentables y trabajadores felices.

¿Por qué tantas veces el “empollón” acaba en un empleo mediocre y el rey de los suspensos crea un imperio empresarial?   Porque el “listo” es el que sabe relacionarse, algo esencial en una era de alianzas. “Imite al amigo listo”, nos dice Goleman.

Goleman considera que el desarrollo de la Inteligencia Emocional es lo que se suele llamar “madurez”.

El dominio básico es la autoconsciencia. Hay que tener seguridad en uno mismo para poder asumir críticas y de esta forma, mejorar, corrigiendo errores.

Muy conectado con la autoconfianza está el sentido del humor, cuando uno no se ríe, hay algo que le impide ser feliz, en definitiva ser emocionalmente inteligente.

Los altos ejecutivos suelen tener mucha Universidad -capital intelectual- y poca “Guardería” -capital emocional-. Para paliar este desfase, Goleman propone un nuevo modelo de aprendizaje, ya que el cerebro aprende las emociones de forma diferente a los conocimientos.

La clase tradicional en el aula resulta insuficiente y se hace necesario aplicar una formación práctica y la modelación del comportamiento, a fin de cambiar los circuitos intelectuales.

Formar a la persona, hacer que desarrolle sus sentimientos, no en detrimento de sus conocimientos sino como un complemento que le haga triunfar. Esta es la clave para lograr seres humanos inteligentes emocionalmente.

La inteligencia tradicional avanza aproximadamente hasta la edad de 13 años. A partir de esta edad ya no se es más inteligente. Sin embargo, la madurez es un factor muy importante para ir asimilando la Inteligencia Emocional: aquí se mejora con la edad. Diversos estudios demuestran que la gente mayor tiene mayor capacidad para llegar a ser emocionalmente inteligente.

Los antecedentes de la Inteligencia Emocional los podemos encontrar en David McClelland, maestro de Goleman, que los desarrolló profusamente durante décadas, aplicándolos con éxito en numerosas empresas bajo la denominación de “gestión por competencias”.

El mejor liderazgo es aquel que se sustenta en una utilización apropiada de los diferentes estilos de dirección, de acuerdo con cada situación y con las características de los colaboradores.

El líder del próximo milenio conocerá la mente y el corazón de aquellos con los que trabaja.

Las aptitudes emocionales son hoy esenciales para llevar a buen término: cualquier tipo de negociación, acuerdos entre partes, una mediación con éxito y cualquier otra circunstancia en la que se suscite la comunicación a través del diálogo y de la discusión y donde se hallen en juego intereses.

Si no aportamos un alto grado de empatía para “estar en el otro” sin perder la identidad propia, si no dejamos de lado los supuestos acerca de “este” que nos cae tan antipático y que siempre nos pone “palos en la rueda”, si no descubrimos la dirección consciente de la simpatía; entonces podemos decir que tenemos serios problemas de inteligencia emocional.

Resumiendo, se puede afirmar que la Inteligencia Emocional es la que nos sirve para la vida práctica, consiste en reconocer las emociones, fortalezas, debilidades, tener autoconfianza, saber controlarse, motivarse, ser optimista, persuasivo. Es lo que determina el éxito o el fracaso.

 

Jordi Esteller

Zaragoza, Mayo 2002

 

Referencia bibliográfica:

1)  Inteligencia Emocional

2)  La práctica de la Inteligencia Emocional

        Daniel Goleman

      Ed. Kairós

 

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