Blog

This post is also available in: Catalán

Conducción de Reuniones

Posted by on Mar 2, 2014 in Gestión de RRHH | 0 comments

INDICE 1.      LA REUNION EFICAZ ¿Por qué reunirse? Objetivos de las reuniones 2.      EL CONDUCTOR DE LA REUNION Su papel antes, durante y después de la reunión Actitud del conductor ideal Como motivar la creatividad Técnicas y reglas para la conducción 3.      EL SECRETARIO DE LA REUNION Importancia de su papel Las actas. Informe sintético/analítico. Herramienta de gestión 4.      EL PARTICIPANTE EN LA REUNION Su papel antes, durante y después de la reunión Actitud del participante ideal     1. LA REUNION EFICAZ Los filósofos de la antigua Grecia ya dijeron: “la mayoría de los conflictos y desacuerdos entre las personas se deben a malentendidos” y si hubiesen vivido en el entorno empresarial de nuestro tiempo, podrían haber añadido perfectamente: “en especial en las reuniones de trabajo”. Un malentendido es un defecto, un corte en la transmisión de un mensaje, que hace que su destinatario no comprenda y reaccione de manera inadecuada. ¿Cómo evitar estos malentendidos y estos defectos en las reuniones de trabajo, donde además se entrecruzan e incluso, a veces, colisionan diferentes personalidades, opiniones, ideas y formas de ver las cosas? Sencillamente asegurándose de que cada uno escuche a los otros y pueda, a su vez, expresarse con la seguridad de ser escuchado y/o comprendido. El objetivo de este curso es mejorar la eficacia de todas las reuniones a las que asistimos, ya sea como participante o como conductor de ellas. ¿Por qué reunirse? 1.      Para informar, para informarse y para intercambiar puntos de vista. 2.      Para buscar soluciones a los problemas que se plantean. 3.      Para llegar a acuerdos, tomar decisiones, fijar objetivos, evaluar resultados. 4.      Para coordinar acciones y esfuerzos. 5.      Para ser más creativos, generar ideas y compartir experiencias. 6.      Para mejorar la comunicación, evitando rumores y mejorar en general el ambiente de trabajo y la motivación. El objetivo de la reunión Antes de organizar y convocar una reunión, hemos de asegurarnos de que tiene un objetivo claro y que va a servir para alguna cosa en concreto. Lo ideal es que cuando termine la reunión, todos los participantes hayan comprendido perfectamente la función de la misma y se sientan útiles y satisfechos de haber participado en ella. Reuniones a rechazar Hay que rechazar las reuniones sin objetivos o con objetivos poco claros o poco sinceros. En general son reuniones ineficaces ya que no tienen utilidad concreta y los participantes, normalmente salen de ellas con una sensación de pérdida de tiempo. Algunas de estas reuniones son: 1.      Reuniones-ritual: Se hacen por costumbre. Lo esencial es reunirse durante un tiempo, el contenido es lo menos importante. Si en alguna ocasión, por las razones que sean, no se puede hacer, ninguno de los participantes la echa de menos. 2.      Reuniones para hacer que se acepte una decisión ya tomada: El que convoca la reunión ya ha tomado ya una decisión respecto al problema que se va a tratar, pero quiere aparentar que da a todos la oportunidad de manifestar su opinión y de incidir en la cuestión. 3.      Otras reuniones se hacen para dar sensación de eficacia, para dar seguridad al jefe convocante o para demostrar su autoridad. Un jefe puede convocar con urgencia a sus colaboradores para conocer su opinión sobre un tema que no es importante. Los participantes no comprenden el motivo de la...

read more

Cond. Reuniones – Recomend. Pràct.

Posted by on Mar 2, 2014 in Gestión de RRHH | 0 comments

RECOMENDACIONES PRÁCTICAS DIRIGIDAS A LOS PARTICIPANTES EN REUNIONES 1) Esté atento Durante un debate, existe la parte verbal, lo que dicen los participantes, pero también existe la parte “no verbal”, es decir, los gestos, la mirada, las posturas: son las formas de expresar sentimientos y sensibilidades Está atento a todo   2) Escuche Escuchar es más que oír, es estar atento, es ser receptivo, comprender, tener paciencia, callarse… Es poder responder “SI” a estas preguntas: ¿He escuchado sin interrumpir? ¿He prestado atención a lo que se ha dicho? ¿He comprendido las ideas expresadas? ¿Me he dado cuenta de los motivos reales? ¿Podría repetir lo que acaban de decir?   3) Contrólese Levantar la voz y gritar no es argumentar ni explicarse. Si perdemos la calma, es imposible escuchar, reflexionar y comprender. Por ello, hay que controlarse. Cuando exista el riesgo de que el tono suba de nivel, hay que pensar en mantener la calma, y si es preciso hay que callarse momentáneamente.   4) No interrumpa Diga lo que diga el que está hablando, deje que termine su frase o su exposición. Una frase cortada, una expresión interrumpida, es quizá una idea o un proyecto perdido.   5) A cada cual su turno A todos les llegará el turno, debería recordar el Conductor antes de empezar la reunión. Una buena reunión es aquella en la que todos pueden expresarse sin ser interrumpidos, molestados, etc. Por consiguiente, es necesario que una cierta disciplina y unas reglas del juego, sean aceptadas por todos los participantes.   6) Sepa estar callado Callar es, en primer lugar, dejar hablar al otro. Callar también es escucharle. Callar es, finalmente, darse a uno mismo el tiempo necesario para reflexionar sobre lo que otros han dicho.   7) Sea claro No utilice palabras ni frases difíciles para expresar sus ideas. Tómese su tiempo entre cada idea o frase y, antes de tomar la palabra, piense no sólo en lo que va a decir, sino también en cómo lo va a decir.   8) Sea breve Cualquiera que sea el tema, es indudable que hay una forma de ser breve. Vaya al “grano”, resaltando lo importante, piense que hay otras personas que esperan y que sabrán hacerle preguntas si es necesario… y además quedan otros temas.   9) Hable alto y lentamente Vd. no puede hacer nada con su timbre de voz, pero puede controlar el volumen y el ritmo. No adopte un tono confidencial o íntimo, pues cansaría rápidamente a los que quieren escucharle… Ar ti cu le y hable claro para lograr interesar a los que le escuchan.   10) No exponga demasiadas cosas Un tiempo para cada idea y cada idea a su tiempo. Al preparar la reunión, Vd. ha pensado, con razón, que un esquema o una tabla, sería una buena manera de ilustrar su exposición: ¡excelente idea!, pero con la condición de que estos documentos no se multipliquen. Corre el riesgo de abrumar, cansar y confundir a los que le están escuchando. Muestre sólo un documento a la vez.   11) No sea demasiado tímido ¡Cuentan con Vd.! Atrévase a dar su punto de vista. Vd. está en la reunión precisamente para esto, cualquiera que sea la conducta, la antigüedad, el nivel jerárquico o la personalidad de los demás participantes. Sea Vd....

read more

Niveles de escucha

Posted by on Mar 2, 2014 in Gestión de RRHH | 0 comments

NOTAS sobre Niveles de Escucha Escuchar – Escuchar es un elemento estratégico de la comunicación – Escuchar es mucho más que “oír lo que otro dice”. – Escuchar es una actitud que implica un profundo respeto hacia el otro. – Escuchando con respeto y con un tono de humildad y sinceridad, generamos una confianza mutua que mejora, en general, las relaciones entre las personas. 5 NIVELES DE ESCUCHA (Stephen R. Covey) – Ignorar – Fingir – Escucha selectiva – Escucha atenta – Escucha empática La escucha “empática” Significa estar realmente dispuestos a comprender la situación de la persona que nos habla y sus posibles problemas. No sólo entender lo que nos dice, sino también comprender de forma profunda y completa al otro, sus actitudes y los sentimientos y emociones que acompañan a sus palabras. Hay que escuchar lo que nos dice la otra persona y lo que “no nos dice”. Al escuchar, hemos de respetar todo lo que nos dicen, incluso cosas que no nos gusta nada tener que oír. Podemos estar más o menos de acuerdo con lo que nos dicen, pero debemos admitir totalmente que es su forma de opinar y de pensar y esto, por lo general, no es fácil. La escucha “empática” implica entrar en el “marco de referencia” de la otra persona y ver las cosas a través de este “marco”. Es como ver el mundo como lo ve la otra persona (con sus ojos) No significa, de ninguna manera, estar de acuerdo con el otro. En cualquier relación personal, puede ponerse el foco en el YO o en el TU. En los procesos de escucha empática, hay que ponerlo siempre en el TU. Para escuchar de forma empática, hay que hacer todo lo posible para evitar pasar la información que se recibe de los demás, por los propios filtros personales, formados por los paradigmas o esquemas mentales que previamente nos hemos construido y tenemos interiorizados. Cuando las personas ponen en funcionamiento su propio filtro, lo que ocurre gran cantidad de veces, las personas no se “escuchan”, no se comprenden. Habilidades para la escucha “empática” – Mostrar atención – Repetir alguna frase – Decir palabras de refuerzo – Resumir y recapitular aspectos de la conversación Aspectos negativos para la escucha “empática” – Interrumpir con frecuencia – Desviar la atención – Dar consejos – Hablar de uno mismo (y de sus experiencias) Algunos bloqueos a la escucha “empática” – Percibir que hay que evaluar, juzgar o tomar decisiones sobre lo que nos explican – Tener prisa y escuchar “corriendo” – Escuchar “sólo” lo que se quiere escuchar – Estar en desacuerdo total con el punto de vista de la otra persona – Tener otras cosas en la mente – Percibir a la otra persona como muy diferente a uno mismo JORDI ESTELLER Enero...

read more

Participación

Posted by on Mar 2, 2014 in Gestión de RRHH | 0 comments

PARTICIPACIÓN 1)   PREAMBULO       1.1.   Antecedentes       1.2.   Participación para obtener mejoras 2)   PARTICIPACION, ¿POR QUÉ?       2.1.   Relación Participación – Dirección de Personas                2.1.1.   La mentalidad de los trabajadores está en proceso de cambio continuo y sus necesidades van siendo diferentes                2.1.2.  Hay que utilizar “toda” la inteligencia de la organización                2.1.3.  Crear entornos motivantes                2.1.4.  Gestión del conocimiento                2.1.5.  Retener el talento                2.1.6.  Por qué un Programa de Participación, desde el enfoque de la “dirección de personas”               2.2.   Relación Participación – Política de innovación                2.2.1.  I+D+i                2.2.2.  Todos podemos innovar                2.2.3.  Participar para innovar 3)   PARTICIPACIÓN, ¿CÓMO?       3.1.   El compromiso de la dirección                3.1.1.  Dificultades       3.2.   Características de los Programas de Participación                3.2.1.  Participación individual                3.2.2.  Participación colectiva                3.2.3.  Participación voluntaria u obligatoria                3.2.4.  Elección de temas a tratar                3.2.5.  Continuidad en el tiempo                3.2.6.  Combinaciones y denominaciones                3.2.7.  Características comunes                3.2.8.  Fórmula de participación realista       3.3.   Recomendaciones prácticas de “como” poner en marcha un programa de participación                3.3.1.  Pasos para la implantación de un programa de grupos de participación                3.3.2.  Estructura del programa       3.4.   Diversos aspectos a tener en cuenta                3.4.1.  Reconocimiento e incentivos                3.4.2.  Posibles problemas                3.4.3.  Algunas sugerencias       3.5.   Nuevos papeles 4)   INVERSION RENTABLE 1)  PREAMBULO 1.1. Antecedentes Nuestra Asociación organizó en Septiembre de 1984, el primer encuentro entre profesionales de las empresas españolas para tratar temas relativos a los programas de participación: se le denominó “1er. Simposio Español de Círculos de Calidad”. Entonces se relacionaba de forma muy estrecha la Participación con la Calidad, idea que se mantuvo durante varios años, en los que se organizaron una gran cantidad de actos, jornadas y congresos, tanto a nivel español como europeo. Con el paso del tiempo, el acento de la participación se ha ido poniendo, de acuerdo con los ciclos económicos de cada momento, en diferentes aspectos de la problemática empresarial: integración con los programas de calidad total, con la mejora continua y, en general, relacionándolo siempre con la competitividad y la supervivencia de las empresas. En la filosofía de los programas de participación destacan dos aspectos importantes que han permanecido inalterables a lo largo de los años, por un lado su estrecha relación con las políticas de dirección de personas y por otro con las políticas de innovación. Hay que tener en cuenta que cada vez que surge una idea o una sugerencia de mejora, por muy modesta que sea, se está innovando. 1.2. Participación para obtener mejoras En este enfoque que presentamos sobre la Participación, el objetivo básico o la finalidad última será cómo conseguir mejoras -en un aspecto amplio- en la eficacia, en la eficiencia, en la competitividad y en la rentabilidad de las empresas y de las organizaciones. No contemplamos ni nos referimos a las diferentes formas que pueden adoptar las empresas en cuanto a su “propiedad”, ni tampoco a como modificar su estructura o la composición de su capital, ni de como convertirlas en otro tipo de sociedades del que son en la actualidad; entendiendo y respetando que éste puede ser también uno de los planteamientos perfectamente encuadrables dentro del concepto “participación”, en su sentido...

read more

La esperanza

Posted by on Mar 1, 2014 in Conceptos de Psicología | 0 comments

Es un sentimiento que expresa la confianza que tenemos en conseguir algún objetivo que deseamos firmemente. También es esperar y confiar en que suceda aquello que deseamos y que consideramos favorable para nosotros.  Hemos de contemplar dos aspectos bien diferenciados: la esperanza activa y la esperanza pasiva. La esperanza activa se da cuando las personas ponemos en marcha iniciativas y acciones para lograr nuestros fines y confiamos en resolver por los propios medios la problemática planteada, a pesar de que ésta afecte también a terceras personas. Esta confianza actúa de estímulo y aporta mucha fuerza y tranquilidad. Desde esta perspectiva es un estado de ánimo y un convencimiento personal, mediante los cuales creemos que aquello que deseamos o pretendemos es posible de obtener con la aportación de nuestro esfuerzo y se da cuando tenemos la creencia firme de que lo vamos a conseguir. Significa tener un aliciente para seguir luchando, sin bajar los brazos. Es una forma de sentirnos vivos, esperando activamente que alguna cosa suceda y sin darnos por vencidos pensando que aquello que nos interesa no llegará nunca. Este aliciente es vital para evitar que aparezca el desánimo, uno de los frenos más importantes de la voluntad. La esperanza es una emoción que nos transforma y nos inyecta vida. Una luz potente que permite proyectarnos hacia un futuro mejor. Nos conecta a la constancia y al esfuerzo y nos ayuda a no rendirnos ante las dificultades y retos que la vida nos presenta. A pesar de sus múltiples significados positivos, la esperanza también tiene otras connotaciones diferentes. En su vertiente pasiva, es un concepto más parecido a la fe asociada a la inevitabilidad del destino, en estar convencidos de que todo es fruto del azar o en la creencia de que las cosas que hayan de pasar, igualmente pasaran, sin necesidad de que hayamos de intervenir. Para comprobar el contraste entre las dos vertientes expuestas, veamos dos citas de personajes importantes en el estudio del pensamiento humano: Aristòteles ve la versión activa cuando dice “la esperanza es el sueño del hombre despierto” y el filósofo del negativismo Friedrick Nietzsche cree en la visión pasiva cuando manifiesta “la esperanza es el peor de todos los males, ya que solo prolonga el tormento de las personas” ””” En la ciudad de El Cairo un grupo de personas llevaban un buen rato esperando un autobús para ir al aeropuerto. Todos iban a Assuan, al sur del país. En el grupo había cuatro occidentales, que intranquilos preguntaban a las personas del país si sabían qué pasaba. Éstos sólo se limitaban a responder “Alá es grande” Después de hacer algunas gestiones con el teléfono móvil, localizaron un taxi que los llevó al aeropuerto y pudieron tomar el vuelo previsto. Los egipcios tuvieron que viajar al día siguiente. Y es que Alá (o cualquier otra divina providencia) no puede estar en todos los pequeños detalles. Delega estas situaciones en nosotros para que nos apañemos y nos busquemos la vida””” La esperanza no puede substituir nuestra acción. Una cosa es tener esperanza y otra muy diferente es esperar y esperar sin hacer nada. Esta “falsa esperanza” es peligrosa y puede conducir a las personas a la mediocridad o a ir deambulando por la vida sin rumbo, a la deriva de forma permanente. La esperanza...

read more

La energía

Posted by on Mar 1, 2014 in Conceptos de Psicología | 0 comments

En algunos escritos anteriores y de una forma indirecta me he referido al término energía. Al hablar del entusiasmo decía que es como una energía que nos llena, nos moviliza, nos activa y nos acelera, y al hablar del esfuerzo dije que es la utilización energética de la fuerza física o mental que necesitamos para lograr una determinada finalidad. Actualmente en nuestra sociedad se habla, con frecuencia, del concepto energía, pero son pocas las personas que se detienen a considerar que significa dicha palabra, que proviene del griego energos y equivale a activo. Durante mucho tiempo sólo se la relacionaba con la física, pero en épocas más recientes ha entrado a formar parte también de otros campos como la psicología, la sociología e incluso la economía. Algunas definiciones de energía que se pueden dar, en el contexto de las ciencias humanas, son: “La fortaleza y la vitalidad necesarias para mantener una actividad” ; “las actitudes físicas y mentales de las personas, aplicadas a una actividad concreta” ; “la fuerza vital que proviene de la consciencia humana y que hace que las personas pongan en marcha acciones y proyectos” Podemos diferenciar cuatro tipos de energía: la física, la mental, la emocional y la espiritual, que están conectadas entre ellas. Al nacer no hay, entre las personas, diferencias significativas en su “nivel cuantitativo” de energía. De todas formas, con el paso del tiempo, cada uno de los cuatro tipos de energía puede afectar, en positivo o en negativo, a la evolución del nivel energético personal. Algunos ejemplos: – En cuanto al nivel físico todos sabemos que nuestro cuerpo necesita acceder diariamente a algunas fuentes de energía externa, como son la comida, el agua, la luz solar, el aire que respiramos… Si comemos muy poco o de forma excesiva nuestros niveles de energía bajan y tal como nos recomiendan los dietistas hemos de comer de forma saludable, alimentos naturales y con mesura, si no queremos que se produzcan estas reducciones. – Respecto al nivel emocional, existe una determinada tipología de emociones, como son el miedo, la preocupación, la ira, la tristeza, etc. a las que llamamos negativas que producen un descenso en nuestro nivel de energía. Al contrario, la alegría, el amor, la comprensión, la serenidad, etc. son emociones positivas que nos hacen sentir más equilibrados y seguros y aumentan nuestro nivel energético. – El nivel mental está muy influido por la experiencia que vamos acumulando a lo largo de nuestra vida. Los hábitos que hemos ido adquiriendo y especialmente nuestra propia actitud determinan que nuestros pensamientos puedan ser positivos, que son fuentes de bienestar y de crecimiento personal y nos proporcionan una energía elevada, o negativos, que son los que nos restan energía, nos hacen sentir cansados y debilitados y en casos extremos -está probado de forma científica- llegan a debilitar nuestro sistema inmunológico. – La energía espiritual depende de nuestras creencias trascendentes, religiosas o místicas, que afectan al rincón más íntimo de nuestra personalidad. Aquí sólo indicar que cuando la persona se siente satisfecha y atraída por sus propias creencias, las practica y las difunde, su capacidad energética aumenta de forma considerable, cosa que no sucede en el caso contrario. Una fuente de energía importante que también conviene mencionar  es la autoestima. El psicólogo Daniel Goleman señala en su conocida...

read more

Ser feliz o tener razón

Posted by on Mar 1, 2014 in Conceptos de Psicología | 0 comments

Eran las ocho y media de la noche en una concurrida avenida de una gran ciudad. En el interior de un coche, una pareja se dirige a casa de unos amigos para cenar. Van con un cierto retraso y no conocen bien el camino. Al no tener GPS en el coche, ella antes de salir de casa ha consultado un pequeño mapa y conoce más o menos la ruta a seguir. Él va conduciendo y ella le va orientando. Al llegar a una rotonda, ella le indica que gire hacia la izquierda, pero el dice, muy seguro, que es hacia la derecha. Discuten un momento, pero ella rápidamente se calla. Él decide girar hacia la derecha y a los pocos minutos se da cuenta que se ha equivocado. Refunfuñando, admite que ha tomado el camino erróneo e intenta volver hacia atrás, cosa que no resulta nada fácil dado el atasco de tráfico que hay. Ella, en silencio, le tranquiliza con una sonrisa de camaradería. Una vez llegan a la casa, se disculpan por el retraso y tanto la cena como el encuentro resultaron muy agradables, amenos y divertidos. Ya de vuelta, él comenta: si estabas segura de que me equivocaba, ¿cómo es que no me has insistido más para que fuera por donde tú decías? Ella le responde: Mira, íbamos muy justos de tiempo, el tráfico era intenso y nuestros ánimos se estaban calentando. Si hubiese insistido más, el riesgo de tener una discusión agria y fuerte, era muy alto. Muy probablemente nos hubiéramos estropeado la noche, y la verdad es que entre tener razón y ser feliz, prefiero ser feliz. Esta historia la explicó una directora de RRHH de una gran empresa, que acabó la conferencia resaltando el hecho, importante, de la gran cantidad de energía que gastamos o consumimos para intentar demostrar a los demás que tenemos razón, independientemente de que la tengamos o no. Porque en el fondo, ¿quién no tiene razón? Todos tenemos “nuestra” razón y sólo el tiempo nos hará saber si de verdad la teníamos o no. Desde entonces, me pregunto con más frecuencia: ¿Quiero ser feliz o tener razón? Jordi Esteller Mayo...

read more

Notas sobre Inteligencia Emocional

Posted by on Mar 1, 2014 in Conceptos de Psicología | 0 comments

La gran mayoría de los profesionales tienen muy interiorizada y desarrollada la importancia del coeficiente intelectual. Pero, ni aún siendo “el más listo de la clase”, el éxito está asegurado. La clave es ser emocionalmente inteligente. Sin un desarrollo óptimo de las emociones, una persona puede tener una mente incisiva y analítica y ser fuente inagotable de ideas, pero nunca llegará a ser un gran líder de éxito. Según Goleman, el coeficiente intelectual de una persona tan sólo explica el 10% de su éxito profesional, el 90% restante tiene su origen en las virtudes emocionales. La Inteligencia Emocional viene a ser una forma de ser más “listo”, ya que el modo de relacionarnos con uno mismo y con los demás influirá más decisivamente en nuestro éxito, que los propios conocimientos. La teoría de Goleman se fundamenta en 5 pilares básicos: 1.  Autoconsciencia 2.  Autorregulación 3.  Motivación 4.  Empatía 5.  Habilidades sociales Los tres primeros los podemos agrupar bajo el título de “Competencia personal” y los otros dos “pilares básicos” los podemos agrupar bajo el título de “Competencia social” El marco de la competencia emocional Competencia personal. Estas competencias determinan el modo en que nos relacionamos con nosotros mismos. 1.  Consciencia de uno mismo (Autoconsciencia)  Ser consciente de nuestros propios estados internos, recursos e intuiciones. a)Conciencia emocional: Reconocer las propias emociones y sus efectos (consciencia emocional) b)Valoración adecuada de uno mismo: Conocer las propias fortalezas y debilidades y saber en todo momento lo que se puede hacer bien y en que conviene mejorar. c)  Confianza en uno mismo: Seguridad en la valoración que hacemos sobre nosotros mismos y sobre nuestras capacidades. 2)  Autorregulación Control de nuestros estados, impulsos y recursos internos a)  Autocontrol: Capacidad de manejar adecuadamente las emociones y los impulsos conflictivos. – El autocontrol es esencial, ya que sólo los que controlan sus sentimientos e impulsos son capaces de crear un ambiente de confianza y honestidad dentro de la organización.             – Autocontrol no significa contener las emociones, sino controlar los sentimientos que nos impulsan a tomar decisiones de las que luego nos podemos arrepentir. b)  Confiabilidad: Fidelidad al criterio de sinceridad e integridad. c)  Integridad: Asumir la responsabilidad de nuestra actuación personal. d)  Adaptabilidad: Flexibilidad para afrontar los cambios e)  Innovación: Sentirse cómodo y abierto ante las nuevas ideas, enfoques e información. 3)  Motivación Las tendencias emocionales que guían o facilitan el logro de nuestros objetivos. a)     Motivación de logro: Esforzarse por mejorar o satisfacer un determinado criterio de excelencia.             – Los empleados más valiosos son quienes se sienten motivados por el simple placer de conseguir los objetivos fijados.       – Sólo las personas con motivación buscan retos creativos. b)  Compromiso: Secundar los objetivos de un grupo u organización c)  Iniciativa: Prontitud para actuar cuando se presenta la ocasión. d)  Optimismo: Persistencia en la consecución de los objetivos a pesar de los obstáculos y los contratiempos. Competencia social. Estas competencias determinan el modo en que nos relacionamos con los demás. 4)  Empatía       Consciencia de los sentimientos, necesidades y preocupaciones ajenas. a)  Comprensión de los demás: Es la capacidad de captar los sentimientos y los puntos de vista de otras personas e interesarnos activamente por las cosas que les preocupan. b)  Orientación hacia el servicio: Anticiparse, reconocer y satisfacer las necesidades de los demás (clientes). c) ...

read more

Presentación de la letra E

Posted by on Feb 27, 2014 in Conceptos de Psicología | 0 comments

Siempre me ha gustado escribir y nunca había tenido el tiempo suficiente para hacerlo con una cierta tranquilidad y serenidad. Cuando empecé a jubilarme (lo estoy haciendo de una forma suave, larga y progresiva) mi intención fue dedicar a la escritura una buena parte del tiempo que pensaba iba a tener libre. La primera pregunta fue: ¿sobre que escribir? Inicialmente tenía en la mente diversas ideas, bastante dispersas y poco a poco me fui inclinando por escribir sobre temas o conceptos de los que tuviera suficientes conocimientos y experiencia como para poder aportar a alguien, alguna idea nueva de la que pudiera obtener algún provecho. La intención fue escribir artículos cortos, divulgativos, al alcance de todo el mundo, sobre temáticas psicológicas y que hicieran referencia, más o menos directamente, al comportamiento humano. Aparte de reflejar mi forma de pensar, el objetivo de fondo de todos los escritos ha sido plantear ideas o sugerencias que, sin dar consejos, pudieran mejorar aspectos de la vida de las personas. El modesto libro “La letra E” contiene los siguientes diez primeros artículos: La Empatía La Exageración La Endogamia El Equilibrio La Excelencia El Entusiasmo La Ecología Emocional El Eclecticismo El Esfuerzo – 1 El Esfuerzo – 2 Unos han sido publicados en alguna revista y otros, no. Alguno ha tenido más suerte y me consta que se utiliza como material formativo en algunas grandes empresas. Todos tienen cosas en común, una de ellas -la principal- es la temática, como ya se ha dicho, y otra -la secundaria- es que todos los artículos empiezan con la letra “e”. La verdad es que la idea principal no contemplaba esta característica, sino que surgió posteriormente. Una vez escrito el primero (sobre la empatía), quería trabajar el tema de la endogamia, pero apareció una cierta necesidad de escribir antes sobre la exageración. O sea que de golpe tuve entre las manos tres conceptos que empezaban con la letra “e” y un día decidí hacer una auto-tormenta de cerebros, o sea conmigo mismo, y la conclusión que obtuve fue que el tema daba bastante de sí y que podía tener una cierta continuidad. También he de confesar que con la letra “e” siempre he tenido una fuerte y especial relación de amor. ¡Me gusta la letra “e”!  Y es que en mi apellido tengo 3. Para dar más claridad a las exposiciones o para poner ejemplos más ilustrativos, no he dudado en los momentos que he creído era necesario, hacer un “copiar-pegar” de otros textos, tanto de pensadores actuales como anteriores, en especial de los griegos i de los romanos por los que tengo una especial predilección. Una idea que aparece en algunos de los artículos y que repito ahora es que si sólo “una” persona encuentra algún motivo para pensar o reflexionar sobre su vida o se plantea hacer en ella algún cambio, ya habrá valido la pena el trabajo hecho. JORDI ESTELLER Agradecimiento y dedicatoria Ha colaborado en este trabajo, el equipo familiar más cercano que tengo: Neus, Anna, Gemma y Dani. El primer vistazo a los escritos siempre lo da Neus, ella es la que pasa el primer “cepillo”, ortográfico y de comprensión. Desde el punto de vista técnico la opinión de Anna es del todo imprescindible, la forma de comunicar y la coherencia interna...

read more

El esfuerzo – 2

Posted by on Ene 25, 2014 in Conceptos de Psicología | 0 comments

El esfuerzo es uno de los valores más positivos de toda sociedad. Una colectividad humana donde muchas personas se esfuerzan y tienen iniciativas y entusiasmo para “hacer cosas” seguro que progresará de una forma importante. Actualmente se dice que en nuestro tejido social se está notando una cierta pérdida de este valor y se oyen voces en el sentido de que es necesario recuperar lo que se conoce como la “cultura del esfuerzo”. Esforzarse no está hoy en día demasiado bien visto y son muchas las personas que procuran conseguir las cosas sin “sudar demasiado”. Si no encuentran algún motivo importante para ponerse en marcha, prefieren quedarse quietos. No hacer nada les resulta agradable: estar echados encima de la hierba en una tarde de primavera o sentados en un banco de un parque, mientras los demás corren de un lado para otro, apresurados por su trabajo, no deja de tener, para ellos, su encanto. Una de las razones, entre otras, de esta pérdida del valor social de esforzarse es la educación excesivamente permisiva que se ha ido instalando en bastantes de nuestras escuelas y familias desde hace unos años. Esta permisividad conduce al descanso, a la inactividad, ya que si se puede elegir entre hacer y no hacer, se tiende de entrada y por ahorro energético, a no hacer nada o a hacer muy poco. A pesar de esto, el esfuerzo no es antagónico a pasarlo bien. Aquí interviene la didáctica, que los maestros, cuando pueden, utilizan para que una cosa aburrida y que requiere esfuerzo se convierta en divertida y atractiva de hacer. Sin negar el valor educativo que tiene el juego, no podemos caer en el mito vigente en la educación actual por el cual se dice que los fines se consiguen de una manera lúdica, distraída y alegre. La realidad de la vida es que todo cuesta mucho esfuerzo y esto es necesario hacerlo entender. El gran reto de hoy es hacer atractivo el esfuerzo. Esto no resulta nada fácil y los maestros y los padres se sienten, muy a menudo, impotentes. Quieren hacer entender que en la vida no se regala nada y que es necesario “dar el callo” para obtener algún provecho, pero no acaban de encontrar las estrategias ni los mecanismos oportunos para trasmitir e inculcar este valor tan poderoso y esencial. En educación, tanto la coacción como el chantaje, son malas consejeras. No obstante, a veces es el único recurso que queda, ya que parece que sólo si se amenaza o se exige a cambio de favores, los niños reaccionan y se esfuerzan. En el fondo, esta manera de potenciar el esfuerzo no es la adecuada, porque no se hace por sí mismo, responsablemente, sino sólo por la “zanahoria”. Quien se acostumbra a actuar movido sólo por finalidades externas no integra de forma correcta el auténtico valor del esfuerzo. A nivel social, hemos de hacer una profunda autocrítica: nos extraña que los jovencitos no se esfuercen, pero es que en muchos casos se lo encuentran todo hecho. Antes de quejarse o pedir alguna cosa, ya les hemos dado lo que quieren. No experimentan la dificultad y saben que, pase lo que pase, todo seguirá su curso habitual. Si les hemos colocado dentro de un globo de confort y comodidad, ¿por qué se...

read more